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Como te ve tu perro?



Qué diferencias existen entre el sistema visual de un perro y el nuestro, y cómo pueden influir en la forma de percibir las cosas de cada una de las razas.

La verdad es que tras informarme, creo que mi perra me mira… como también podría estar mirando a la pared.

Empecemos por la capacidad de detectar colores y movimientos.

Como bien sabremos, la retina contiene dos tipos de células sensibles a la luz que entra en el globo ocular: conos y bastones. Los conos nos permiten percibir el color, y además dan una visión detallada de las cosas. En cambio, los bastones son las células que trabajan para que detectemos movimiento, y en general para que veamos con poca luz.

En el caso del ojo canino, sólo hay una décima parte de conos respecto a los del ojo humano, y en cambio hay una gran población de bastones. Esto hará que nuestras mascotas no perciban tanta cantidad de colores, y su visión sea óptima para las zonas con baja luz. Por lo tanto, su visión estará más orientada a detectar movimiento, y no colores.

Más factores que influyen en la luz son el tamaño de la pupila o del cristalino (en ambos casos mayores para los perros, con lo que entra más luz), pero la estructura que llama la atención es el tapetum lucidum.

Se trata de un tejido reflectivo que se encuentra detrás de la retina. Al llegarle la luz, la refleja de vuelta a la retina, por lo que ésta puede recibir por duplicado la luz. De esta forma, al estar en situaciones de baja luz, su capacidad de ver estará incrementada respecto a la nuestra.

Y de ahí, que cuando salimos en una foto con flash con nuestro perro, nuestros ojos salen rojos (retina) y los de nuestra mascota, amarillentos (tapetum lucidum).



Ya sabemos porqué los perros ven mejor en ambientes de poca luz, y su mala apreciación de los colores.

¿Pero hasta qué punto se diferencia su visión cromática de la nuestra? Esto tendrá que ver con el tipo de conos existentes en la retina. Como recordareis, los conos son los encargados de codificar el color que tienen los objetos de nuestro entorno.

En el caso de los humanos, hay tres tipos de conos distintos (rojo, verde y azul), por lo que podemos distinguir todo el espectro cromático. Y es ahí donde viene otra diferencia respecto a los perros, ya que estos sólo tienen dos tipos de conos, con lo que van a tener problemas a diferenciar verdes y rojos.

En la siguiente imagen se puede ver el paralelismo de colores percibidos por un perro y por un humano (lógicamente, ambos con un sistema visual sin daltonismo).



¿Pero entonces qué pasa con los perros guía cuando ven un semáforo? Como habréis supuesto, perciben otros factores no relacionados con el color, pero que indican de la misma forma la posibilidad de cruzar la calle. Hablamos del brillo y posición de la luz del semáforo, el tráfico existente, ver si los coches han decidido parar… Y nos queda un último factor importante: la sensación de profundidad. Quizás hayáis escuchado alguna vez que los perros no ven en tres dimensiones, y si bien no es del todo cierto, sí que es verdad que su rango de visión tridimensional es menor que en nuestro caso. Esto se debe a la visión binocular. O lo que es lo mismo, la zona donde vemos con los dos ojos. La prueba de su función es bien sencilla: cerrad un ojo, e intentad coger algo a cierta distancia. Veréis que os cuesta, porque tenéis restringida la percepción de la profundidad. Pues esto les pasa a los perros en gran parte de su campo visual, debido a la separación de sus ojos, y ese precioso morro que tienen muchas de las razas, y que les impide ver con claridad ciertas zonas.


Qué vida más perra.

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