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EL TRATO (especial para estos momentos)

EL TRATO (especial para estos momentos)

EL TRATO

Por Claudio Valerio



Daniel Ripley, de 14 años, platicaba con un desconocido de elevada estatura,
que lo había despertado mientras dormía debajo de un árbol. Era el 7 de
julio de 1863, justamente después de la batalla de Getisburgo, durante la
Guerra Civil de los Estados Unidos.

---¿Irás a la guerra? -- preguntó a Daniel.

---Sí, iré -- dijo el muchacho.

---¿Lo sabe tu padre? -- insistió el desconocido.

---Supongo que ahora lo sabe -- contestó Daniel sombríamente--. Ayer
mató a mi perro sin que yo lo supiera, de modo que me fui sin que él lo
supiera. ¡Nunca lo perdonaré por lo que hizo!

---¿Por qué lo hizo?

---Porque mi perro mató a una oveja. Pero nunca lo perdonaré.

---Estoy de acuerdo contigo ---asintió el desconocido--. Nunca lo
perdones...y nunca lo olvides; pero con una condición.

---¿Cuál condición?

---Que también nunca olvides todas las cosas buenas y bondadosas que
tu
padre ha hecho por ti. Pero supongo que ha hecho muchas cosas malas que
cancelan todas las cosas buenas hechas por él. ¿Verdad?

---No -- dijo Daniel frunciendo el entrecejo.

---Puesto que has sido honesto conmigo, yo también lo seré contigo -
dijo el desconocido--. Me llaman comandante en jefe de las fuerzas armadas
y tengo que tomar una decisión. He estado levantado toda la noche tratando
de decidir si debo hacer fusilar a 24 desertores, o si tengo que
perdonarlos. Me has ayudado a decidir, Daniel.

---¿A fusilarlos? --- dijo el muchacho impresionado.

__No, a perdonarlos --dijo el hombre alto --. Tú estás castigando a
tu
padre porque hizo algo que no pudo evitar; a tu entender sólo una cosa
negativa después de tantos años de haber hecho cosas buenas para ti.
Parece
una vergüenza. Sucede algo parecido con esos 24 hombres. Haré un trato
contigo, Daniel. Si regresas a tu hogar y perdonas a tu padre, también yo
perdonaré a los 24 desertores.

---Es difícil perdonar -- contestó Daniel --. Pero lo haré.

---De acuerdo. Aquí tienes mi tarjeta por si me necesitas alguna vez
--- dijo el hombre alto.

Daniel no podía creer lo que veía. La tarjeta tenía la firma de
Abraham Lincoln., presidente de los Estados Unidos.



Perdonar no depende de los sentimientos sino de la voluntad.... Es una
decisión.

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1 comentario

adriana -

ola psz solo puedo d3ecir que
esta imajen estA CHIDILLA Y KE ES LO
MEJOR .OK.
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