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Aquellos hombres que piensan que las mujeres, al igual que los zapatos nuevos, con un poco de alcohol vans aflojando, están un poco enfermos... Digamos que, tienen fiebre.

Es más, sufren de calentura enfermiza quienes refuerzan este pensamiento con estudios como el de la Universidad de Florencia (Italia), según el cual dos copas de vino son suficientes para llenarlas de esas ganas que sólo se calman en la cama.

Por si no lo saben, el alcohol, así sea en gotas, es un depresor del sistema nervioso.

ayan entendiendo que los primeros sorbos de licor bloquean lo que está deprimiendo, y eso hace que se pongan un poco alegronas, que se desinhiban y hasta se permitan que cualquier bobancio les ponga la mano en la cintura... Pero hasta ahí!!!.

Sería tonto desconocer que cuando las damas se despachan unas copas, algunas arterias se dilatan y se mejora la circulación en el departamento inferior del cuerpo, lo que puede aumentar la sensibilidad de las partes que protagonizan el aquello; pero esto también ocurre en la rodilla, la pantorrilla y el peroné, igual en damas que en caballeros.

Con esto creo que sería interesante dejar claro que las ganas de meterse con alguien bajo las sábanas están determinadas por las hormonas, la forma como las han criaron, su estado de ánimo y la edad que tienen.

En ellas, además, pesa mucho el sentimiento que les despierta el tipo que tienen al frente. Y con esto creo entender que, sin eso los dos traguitos de los italianos, muchas citas están más cerca del aburrimiento que del placer...
¿Qué no?. Pues sepan que el camino más largo para conseguir un polvo son dos tragos tomados al lado de un patán.
Camaradas. Aunque respeto los estudios, debemos convencernos que, al igual que la tierra, los verdaderos polvos son de aquellos que los trabajan, del que los busca, del que los cultiva y, por encima de todo, del que se los gana.
Así que dejémosno de bobadas, a dejar de pensar que, al igual que el pavo de Navidad, se necesita emborracharlas para pasarlas por las armas. ¡Pamplinas!

Me parece acertado que sepamos, de una vez, que cuando ellas van a la cama después de tomar dos copas, es porque ya lo habían decidido antes de brindar; sus hormonas estaban en su punto óptimo, y que... Le tenían ganas al fulano. Y Punto!!!. Ah, y me parece que eso también se logra a palo seco.
 
Claudio Valerio
Valerius
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