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Mensaje de mi Tierra 16

Mensaje de mi Tierra 16

 

Soy un planeta del sistema solar. Eso significa que, no solamente doy vuelta alrededor del Sol, sino que, junto con mis hermanos planetas, recibimos del Sol nuestra principal fuente de energía. Sin el Sol no habría vida en tu Tierra.

Si es así, tienes que aprovecharlo lo mejor posible. Hablemos un poco de eso.

Quizás sin pensarlo, cuando plantas, estás utilizando la energía solar. Ya te he dicho que las plantas son las únicas capaces de fabricar materia viva, utilizando calor y luz del Sol.

Pero existen otros modos de aprovechar la energía solar, lo que es fantástico porque es una fuente de energía que no me contamina. El Sol es una gigantesca central atómica que nos envía continuamente su energía, sin enviarnos sus desechos! Además puedes ahorrar mucha energía de fuentes que tienes que pagar, utilizando la del Sol, que es gratuita. Pero ¿Cómo?

Se puede resumir en hacer tres cosas: primero, captar la energía, segundo, acumularla y tercero, conservarla hasta el momento en que se necesita.

De la energía solar se puede aprovechar la luz y el calor. Todos los satélites lanzados por el Hombre alrededor mío funcionan con un tipo de pilas, llamadas fotovoltáicas, que transforman la luz solar en electricidad; las aplicaciones de esas pilas son cada vez más numerosas y tu mismo estás usando una si tienes una pequeña calculadora que funciona con la luz, sin necesidad de cambiar pilas.

Pero también se puede aprovechar el calor del Sol, para calentar el agua, los alimentos o la casa, aplicando lo que se llama el "efecto invernadero". Este consiste en fabricar o construir un recinto cerrado, con una cara de vidrio, dirigida hacía el Sol. En el interior la temperatura se eleva, porque el vidrio no deja salir una parte de la radiación solar que ha dejado entrar. Hace mucho que el Hombre se dió cuenta de esa propiedad y, hace más de dos mil años, los Romanos ya empezaron a usarla pero su vidrio era muy imperfecto. Siglos después, en el Renacimiento, los viajeros y descubridores de tierras lejanas volvían a sus países con plantas exóticas o con sus semillas y trataban de aclimatarlas. Los que vivían en climas más fríos buscaron medios de mantener o conseguir la temperatura adecuada, construyendo "invernaderos" o residencias de invierno para sus plantas. Las primeras se instalaron en Holanda, en el siglo 17, luego también en Inglaterra y en otros países.

Más adelante se aplicó el mismo principio en la arquitectura de las casas y edificios. Con el aumento del costo de los combustibles clásicos, en la actualidad existe un enorme interés por los diferentes medios de "ahorrar energía": de ahí el auge creciente de la arquitectura llamada bioclimática, que trata de aprovechar mejor los elementos favorables del clima local.

Hablaremos de eso en mi próximo mensaje.

Tu amiga la Tierra

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